España es uno de los países que tienen más habitantes con cabello graso, una tercera parte de la población. Las razones pueden ser muchas pero por lo general es algo que va con los genes, así que no le des vueltas, sencillamente cuídalo lavándolo a diario pero con un champú para cabello graso, no cualquier champú y recuerda que no siempre lo más caro tiene por que ser mejor; búscalo que te hidrate bien el pelo.
El agua ha de estar templada si no eres capaz de soportarla fría que estimula el riego sanguíneo y por supuesto, imprescindible utilizar un suavizante pero por las puntas, no por el cuero cabelludo porque quedaría aún más graso.
Cuando lo seques, simplemente envuelve el pelo en una toalla y a esperar, si tienes que ducharte antes por tal de esperar un poco para que se seque de modo natural, pues esperas pero no utilices un secador que lo único que hará será estimular la aparición de sebo o agredir el cabello.
El cepillo ha de ser de cerdas naturales. Sí, ya sé que llega un momento que pareciera que el cepillo se lleve más pelo del que te crece pero eso es debido a que no lo limpias y no te peines por la noche, no es una hora propicia para ello ya que estimula la aparición de grasa.
Un masaje en la cabeza nos gusta a cualquiera pero los que tenemos el cabello graso no podemos disfrutarlo porque cuanto menos lo toquemos, mejor, para no estimular el sebo y durante su lavado los movimientos de los dedos han de ser breves y rotatorios.
Por último, córtalo cada dos meses para que las puntas no se abran y lo limpien bien con algún producto adecuado, dejándolo suave y sin apelmazar.